DAMAS Y CABALLEROS
Esta reflexión sirve como réplica a aquellos hombres que hacen comentarios del tipo: “no queréis igualdad?, o sólo queréis igualdad para lo que os interesa”… cuando una mujer echa de menos un poco de caballerosidad por parte del sexo opuesto.
Esperar que un hombre sea caballeroso, o esperar que una mujer sea dulce o femenina, no tiene nada que ver con la igualdad o la no igualdad. Hombres y mujeres somos “iguales”, pero cuidado, somos “distintos”.
Físicamente, estamos diseñados de manera diferente, con el fin de ser orgánicamente complementarios. De manera análoga, debe haber características o matices en nuestras personalidades, que nos definan, nos distingan y nos hagan complementarios.
Mujeres y hombres somos iguales a nivel de cualidades humanas genéricas, capacidades potenciales y derechos.
Es evidente que tenemos la misma valía potencial como seres humanos, y no hay superioridades ni inferioridades, excepto las que en el pasado se han marcado culturalmente de forma erronea, dando origen a controversias, concepciones aberradas y actos aún más aberrados cuyos vestigios aún perduran en nuestras retinas.
No veo impulsos feministas en las mujeres en general, y tampoco veo machismo en la mayoría de los hombres. El feminismo no es bueno, como el machismo tampoco lo es. La mayoría de las mujeres lo que reclaman es únicamente reconocimiento de su cualidad femenina; simplemente eso. Cuando una mujer hecha de menos en un hombre un poco de caballerosidad, no está reclamando nada que tenga que ver con el feminismo. Tendemos a asociar cosas que no deben estar asociadas. Ese comentario trillado y trasnochado repetido frecuentemente por ciertos hombres, de que reclamamos igualdad solo para lo que nos interesa, no es más que un tópico utilizado como recurso para justificar su propia falta de atención y caballerosidad.
Los hombres y las mujeres somos diferentes en ciertos matices por instinto y naturaleza. No es sólo una cuestión cultural ni educacional. El macho, por naturaleza e instinto, es, y siempre ha tendido a ser en casi todas las especies “ un símbolo protector”. Debería estar en la naturaleza del hombre el ser un caballero, como debería estar en la naturaleza de una mujer el ser una dama. El hombre que no tiene en su naturaleza un mínimo de caballerosidad hacia el sexo opuesto, ha perdido una de los valores más importantes de su identidad masculina.
ALGUNAS CUALIDADES HUMANAS POTENCIALES:
Modelo masculino: valentía, caracter, inteligencia, bondad, delicadeza, educación, comprensión, caballerosidad, protección, fuerza…
Modelo femenino: valentía, caracter, inteligencia, bondad, delicadeza, educación, comprensión, feminidad, sensualidad, dulzura…
Como se puede ver, somos similares en cualidades básicas, pero hay detalles que nos hacen diferenciarnos y complementarnos.
Es verdad que hay muy pocos hombres hoy en día que sean un ejemplo del modelo masculino; y ojo, también hay muy pocas mujeres que sean un ejemplo del modelo femenino. Esta reflexión, vuelvo a repetir, no conlleva intenciones feministas ni machistas. Simplemente trato de hacer un poco de justicia realizando una observación verdadera y no tendenciosa, como contrapunto a las injustas observaciones que por lo general tienen lugar en relación a este tema. Tendemos a liar las cosas; a verlas como las queremos ver.. y eso nos desvía de la verdad.
Si al guna persona se ofende con esta reflexión, que piense bien en cual es la razón de su protesta.
S-O-N



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